Tercer Consejo: SIMPLIFICA y ORGANIZA

Organizar y ordenar las habitaciones restaura la creatividad y la vitalidad de los que habitan la casa. Todas las casas tienen zonas catastróficas: aquella habitación que utilizamos de trastero, un armario donde todo está puesto de cualquier manera, el garaje que se utiliza de vertedero, una mesa donde se amontonan los papeles y facturas pendientes. El Feng Shui nos dice que tenemos que ordenar y simplificar nuestras cosas para que la energía fluya por el espacio.

Así pues, debemos empezar por mirar dónde están nuestras zonas catastróficas, desde el punto de vista de alguien de fuera, es decir, desde los ojos de una visita inesperada. ¿Qué recogeríamos primero? ¿Los pilotes de papeles, ropa sucia, la cocina? Haciendo este ejercicio nos daremos cuenta de las zonas donde tenemos que empezar a ordenar y simplificar. Regala o tira los objetos que no uses, y deja espacios para los nuevos. Cuando de más cosas viejas te desprenda, más cosas nuevas recibirás en forma de nuevas pertenencias y nuevas oportunidades.

El caos que dura mucho tiempo se estanca y cambia los escenarios de nuestro hogar. Cuanto más tiempo mantengas el desorden, más se deteriorá el Chi. El caos pasivo lo encontramos en los garajes, sótanos, armarios roperos, todo bien guardado detrás de unas puertas cerradas. Que no lo veamos no quiere decir que no exista. El Feng Shui invita a abrir todas las puertas y hacer un vistazo y empezar a poner orden en nuestras vidas. Tanto si está detrás de una puerta como si no, el desorden y el caos absorben nuestra vitalidad y es por eso que nos cuesta tanto enfrentarse a ellos.

A medida que nos vamos desprendiendo de aquellas cosas que crean el caos, estamos invitando a que tenga lugar una transformación hacia la creatividad y la imaginación. La motivación surgirá cuando comprendas la importancia que tiene limpiar espacios caóticos, te das cuenta de lo que pasa en tu vida a medida que simplificas y organizas.

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Primer consejo: VIVE CON LO QUE TE GUSTA.

Si, parece una idea sencilla, pero cuántas veces pasas por el lado de aquel jarrón horroroso que te regaló la suegra? O compraste un sofá con una tela que hace veinte años era  moda y ahora lo encuentras horroroso? Todos tenemos en casa objetos y espacios que no nos gustan y en cambio convivimos con ellos. ¿Por qué lo hacemos? El primer principio del Feng Shui nos decía que todo tiene energía vital, sin embargo, la energía también puede ser negativa. Si tú convives con objetos o espacios en tu hogar que no te gustan, incluso te disgusta verlos, la energía no fluye e impide que avances en tu vida

Así que manos a la obra y empezamos a ordenar nuestra casa (es decir nuestra vida). Mientras la estás ordenando pregúntate: me gusta esto? Es una manera muy práctica de ordenar tus pertenencias y decidir qué te pertenece y qué no. Te has de imaginar que estás rodeado de cosas enriquecedoras, que te hagan sentir joven y que te inspiren. Puedes empezar por sacar cosas que no te gusten, poniendo flores en un rincón nuevo, cambiando algún mueble, poniendo alguna tela bonita, sustituye todo lo que no te guste por cosas que te gusten hasta llegar a tu objetivo. Cuanto más convivas con cosas que te gusten más plena y emocionante será tu vida.

 

Parece fácil, verdad? Y me dirás, sí, pero yo no vivo solo, comparto la casa con otras personas. ¿Qué se hace en estas situaciones? Reivindica una habitación o un rincón de la casa que sea sólo para ti y llénalo de cosas que te gusten. Anima a los demás que hagan lo mismo. A las parejas y familias con gustos diferentes les es más fácil diseñar habitaciones compartidas cuando cada uno ya tiene su lugar en la casa que se le considera suyo.