Tercer Consejo: SIMPLIFICA y ORGANIZA

Organizar y ordenar las habitaciones restaura la creatividad y la vitalidad de los que habitan la casa. Todas las casas tienen zonas catastróficas: aquella habitación que utilizamos de trastero, un armario donde todo está puesto de cualquier manera, el garaje que se utiliza de vertedero, una mesa donde se amontonan los papeles y facturas pendientes. El Feng Shui nos dice que tenemos que ordenar y simplificar nuestras cosas para que la energía fluya por el espacio.

Así pues, debemos empezar por mirar dónde están nuestras zonas catastróficas, desde el punto de vista de alguien de fuera, es decir, desde los ojos de una visita inesperada. ¿Qué recogeríamos primero? ¿Los pilotes de papeles, ropa sucia, la cocina? Haciendo este ejercicio nos daremos cuenta de las zonas donde tenemos que empezar a ordenar y simplificar. Regala o tira los objetos que no uses, y deja espacios para los nuevos. Cuando de más cosas viejas te desprenda, más cosas nuevas recibirás en forma de nuevas pertenencias y nuevas oportunidades.

El caos que dura mucho tiempo se estanca y cambia los escenarios de nuestro hogar. Cuanto más tiempo mantengas el desorden, más se deteriorá el Chi. El caos pasivo lo encontramos en los garajes, sótanos, armarios roperos, todo bien guardado detrás de unas puertas cerradas. Que no lo veamos no quiere decir que no exista. El Feng Shui invita a abrir todas las puertas y hacer un vistazo y empezar a poner orden en nuestras vidas. Tanto si está detrás de una puerta como si no, el desorden y el caos absorben nuestra vitalidad y es por eso que nos cuesta tanto enfrentarse a ellos.

A medida que nos vamos desprendiendo de aquellas cosas que crean el caos, estamos invitando a que tenga lugar una transformación hacia la creatividad y la imaginación. La motivación surgirá cuando comprendas la importancia que tiene limpiar espacios caóticos, te das cuenta de lo que pasa en tu vida a medida que simplificas y organizas.

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